No hubo línea de salida. Tampoco medallas, playeras ni organizadores. Lo único que encontraron decenas de corredores fue silencio. Así comenzó a destaparse un presunto fraude relacionado con carreras temáticas que nunca se llevaron a cabo y que hoy mantiene a múltiples afectados organizándose para denunciar.
La alerta ya no proviene solo de redes sociales o de grupos de atletismo: Procuraduría Federal del Consumidor confirmó la recepción de quejas y emitió un aviso oficial ante la existencia de inscripciones cobradas para eventos inexistentes.
Un engaño construido con marketing, no con eventos reales
El esquema no era improvisado. Las carreras se promocionaban con nombres atractivos, diseños llamativos y temáticas de alto reconocimiento popular. En apariencia, todo parecía legítimo: fechas, sedes, kits previos y supuestos avales institucionales.
Sin embargo, al analizar los testimonios de los afectados, emerge un patrón claro:
- Pagos solicitados exclusivamente por transferencia bancaria
- Inscripciones dirigidas tanto a cuentas personales como a una empresa denominada Eventos Deportivos MR S.A. de C.V.
- Ausencia total de personal el día de la entrega de paquetes
- Canales digitales que dejaban de responder tras recibir el dinero
En la práctica, el evento solo existía en la publicidad.
El día clave: nadie llegó
En Ciudad de México, los participantes fueron citados para recoger sus kits previos a una carrera supuestamente programada en una de las avenidas más emblemáticas del país. El punto de encuentro: un estacionamiento cercano al Auditorio Nacional.
Decenas de personas acudieron. Nadie los recibió.
Videos grabados en el lugar comenzaron a circular en TikTok y otras plataformas, mostrando la misma escena una y otra vez: corredores esperando, consultando sus teléfonos, intentando contactar a los organizadores sin éxito. En cuestión de horas, el caso dejó de ser una anécdota aislada y se convirtió en una denuncia colectiva.
Uso de franquicias conocidas: una señal crítica de riesgo
Uno de los aspectos más delicados del caso es la utilización de temáticas asociadas a marcas globales como Star Wars o la serie Merlina.
Para expertos en consumo y fraude digital, este elemento no es casual:
las marcas reconocidas reducen la desconfianza inicial y aceleran la decisión de pago, incluso cuando los procesos no son del todo claros.
El uso de este tipo de franquicias sin autorización no solo refuerza el engaño, sino que podría implicar responsabilidades legales adicionales por violación de derechos de propiedad intelectual.
Advertencias oficiales y deslindes públicos
La situación escaló cuando distintas instituciones comenzaron a desmarcarse públicamente. En Monterrey, la administración del Parque Fundidora negó cualquier vínculo con varias carreras anunciadas en su nombre, aclarando que no existía permiso ni coordinación alguna para esos eventos.
Poco después, Profeco emitió una advertencia directa a la ciudadanía:
no confiar en el proveedor, no realizar transferencias y reportar cualquier intento de cobro relacionado con estas carreras.
A pesar de ello, hasta fechas recientes continuaban publicándose anuncios de nuevos eventos en distintas ciudades del país.
El daño va más allá del dinero
Aunque las cuotas individuales oscilaban entre los 400 y 700 pesos, el impacto real no es solo económico. Muchos afectados señalan la frustración, la sensación de burla y la pérdida de confianza dentro de una comunidad —la deportiva— que suele apoyarse en la buena fe y la organización colectiva.
Hoy, varios de los corredores ya trabajan para presentar denuncias formales y evitar que el esquema siga captando víctimas.
La lección: cuando el evento solo existe en redes
Este caso vuelve a confirmar una constante en el ecosistema de fraudes actuales: una presencia digital cuidada no equivale a una operación legítima.
Desde AntiScam, insistimos:
- Desconfíe de pagos a particulares
- Verifique sedes y avales directamente con los recintos
- Sospeche si no existen facturas, contratos o canales de atención claros
Visibilizar estos casos no devuelve el dinero de inmediato, pero reduce el margen de acción de quienes convierten la ilusión en negocio.
